La millonaria oferta que Ridley Scott rechazó para dirigir una de las sagas más icónicas del cine

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El director británico mantiene suEl director británico mantiene su independencia y eficiencia en la industria cinematográfica a los 87 años (Créditos: REUTERS/David)

Ridley Scott, el realizador británico detrás de clásicos como Blade Runner, Alien y Gladiador, abrió las puertas a su faceta más personal durante una charla con The Guardian.

Con 87 años, Scott mantiene intacta su energía y una visión sincera sobre la industria cinematográfica, alejándose de fórmulas convencionales y reafirmando su independencia creativa.

La edad, lejos de suponer una barrera, fortaleció el método de trabajo de Scott. Explicó a The Guardian que ahora coordina hasta once cámaras por rodaje y logra terminar proyectos en tiempos considerablemente más cortos: su última película la concluyó en 34 días, mientras que Gladiador le demandó solo 48 frente a los 100 habituales para una producción similar.

Scott coordina hasta once cámarasScott coordina hasta once cámaras por rodaje y concluyó películas en tiempos récord (REUTERS/Mario Anzuoni)

Esta eficiencia, según el director, responde a una planificación minuciosa y a la capacidad de visualizar el storyboard en su mente antes de llegar al set.

Durante la entrevista, Scott relató cómo declinó la propuesta para dirigir la tercera entrega de la saga “Terminator”, a pesar de la cifra ofrecida. “Estoy orgulloso de esto. Rechacé una tarifa de USD 20 millones. No me pueden comprar, amigo”, señaló el director.

Contó que, luego de solicitar el mismo salario que Arnold Schwarzenegger y recibir confirmación, prefirió no aceptar el proyecto, ya que no encajaba con su perfil. “Terminator es puro cómic. Yo intentaría hacerlo real, y por eso nunca me pidieron dirigir una película de Bond: podría arruinarla”, reflexionó.

Ridley Scott rechazó USD 20Ridley Scott rechazó USD 20 millones para dirigir Terminator 3 por motivos creativos (Captura de video)

La relación de Scott con la crítica no siempre fue amable. Recordó el impacto de una reseña de Pauline Kael para The New Yorker, quien resultó especialmente dura tras el estreno de “Blade Runner”. “Nunca he vuelto a leer otra crítica desde entonces”, confesó.

Como respuesta personal, enmarcó esa crítica y la guarda en su oficina, donde la observa ocasionalmente y piensa: “Que te den, Pauline”.

En la entrevista, el director evocó su infancia en Stockton-on-Tees y su afición por el pan Hovis con mermelada de cereza y mantequilla. Recordó sus primeros pasos en la industria publicitaria, donde realizó varios anuncios para Hovis en los años 70, incluido el famoso spot del niño que sube una colina cerca de Halifax.

El cineasta rememoró su infancia,El cineasta rememoró su infancia, su paso por la publicidad y el apoyo de su padre militar (EFE//FACUNDO ARRIZABALAGA)

Compartió recuerdos familiares y contó que su padre, general de brigada tras la Segunda Guerra Mundial, siempre apoyó su vocación artística y le animó a ir a la escuela de arte, reconociendo que el ámbito militar no tenía nada más que enseñarle.

Scott rememoró su breve estancia en la serie Doctor Who, donde compartió oficina con Ray Cusick, el diseñador de los Daleks. “Le dije: ‘Parecen cubos de basura invertidos. Me parecen horribles’. Pero eso era lo que la productora, Verity Lambert, quería. Y ahí siguen hoy”, comentó con ironía.

Actualmente, reside parte del año en un pequeño viñedo cerca de Aviñón, en Francia, donde se dedica a elaborar vino —esperando, al menos, no perder dinero— y creó un museo personal entre las barricas de una sala de 1.115 metros cuadrados. Allí atesora trajes espaciales originales de “The Martian”, “Alien” y “Prometheus”.

El realizador considera que laEl realizador considera que la saga Terminator no encajaba con su perfil artístico (Créditos: Warner Bros. Pictures)

Para Scott, este espacio resulta ideal tanto para preservar el vino como para conservar objetos icónicos de la ciencia ficción. “Cuando el Voight-Kampff de ‘Blade Runner’ salga al mercado, iré tras él como un ratón por una tubería”, advirtió, lamentando el robo del artefacto original en el set.

No oculta su simpatía por la cultura pop. Admitió que, aunque en alguna ocasión bromeó diciendo que Muriel’s Wedding era su película favorita, realmente le atrae la historia optimista de sus protagonistas y reconoció que todavía canta temas de Abba en la ducha.

Sobre su estilo frontal y su gusto por el lenguaje fuerte, aseguró a The Guardian que no lo suavizó con los años. “Era mucho peor en mis 50”, bromeó Scott, quien se preguntó cuántas veces habría lanzado una palabrota durante la entrevista.

Para él, ciertas expresiones resultan especialmente satisfactorias y, si su uso denota inteligencia, concluyó que debe ser muy listo.

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