
Nueva York atraviesa una desaceleración inédita en la generación de empleo, con solo 956 nuevos puestos creados en el sector privado durante el primer semestre de 2025, según datos recientes publicados por The Economic Times. Esta cifra representa el crecimiento más bajo en décadas fuera de periodos de recesión y ha generado inquietud entre analistas y empresarios, ya que sectores tradicionalmente sólidos, como el financiero y la hospitalidad, han comenzado a reducir personal, alterando el panorama económico de la ciudad.
El informe de The Economic Times explica que la ralentización del empleo afecta a varios de los pilares económicos de la ciudad. El sector financiero, motor histórico de la economía local, ha disminuido su plantilla, mientras que la industria de la hospitalidad, integrada por hoteles, restaurantes y servicios turísticos, también ha registrado despidos. Esta dinámica contrasta con años anteriores, cuando Nueva York mantenía un ritmo constante de contrataciones, incluso en escenarios de incertidumbre global.

Uno de los factores señalados es el aumento de los costos empresariales, considerado uno de los elementos más determinantes del estancamiento, de acuerdo con The Economic Times. Las empresas han experimentado un incremento en sus gastos operativos, lo que ha forzado a muchas a revisar sus estrategias de contratación. Además, la imposición de nuevos aranceles ha impactado la competitividad de varios sectores, dificultando la expansión y la creación de nuevos empleos.
La posible influencia de la inteligencia artificial en el mercado laboral figura también entre las causas identificadas. La automatización y la adopción de tecnologías basadas en IA han transformado la demanda de empleo, sobre todo en áreas administrativas y de servicios. Este fenómeno, presente ya en otras regiones y sectores, ahora se manifiesta de forma más clara en Nueva York, generando incertidumbre sobre el futuro de muchos perfiles profesionales.
El entorno actual resulta de una combinación de presiones internas y externas que han modificado la dinámica habitual del empleo en la ciudad. El encarecimiento de insumos y del nivel de vida ha obligado a las empresas a ajustar sus plantillas para mantener la rentabilidad, mientras que la política comercial internacional, marcada por la introducción de aranceles, ha afectado la capacidad de las compañías para operar con normalidad y planificar a largo plazo.
El dato de 956 nuevos empleos en seis meses adquiere mayor significado frente a los registros históricos. En décadas previas, incluso en periodos de desaceleración, la ciudad lograba mantener tasas más elevadas de creación de puestos de trabajo, lo que subraya la excepcionalidad de la situación actual. Este registro, destacado por The Economic Times, ha encendido las alarmas sobre una posible aproximación a un escenario recesivo, aunque no existen aún indicadores que confirmen una contracción generalizada de la economía.
El impacto de esta desaceleración supera a los sectores inicialmente afectados. La reducción en el ritmo de creación de empleo repercute en el consumo interno, ya que una menor cantidad de personas accede a nuevos puestos, disminuyendo la capacidad de gasto de los hogares. Este efecto podría intensificarse si la tendencia persiste, involucrando a otros ámbitos como el comercio minorista y los servicios profesionales.
La incertidumbre generada por el estancamiento ha impulsado a autoridades y empresarios a buscar soluciones. Entre las medidas planteadas se encuentran incentivos fiscales para empresas que mantengan o eleven su plantilla, así como programas de formación y reciclaje profesional enfocados en sectores impactados por la automatización y la transformación digital.

El análisis de The Economic Times subraya que la situación de Nueva York no es aislada, sino parte de una tendencia global que afecta a otras grandes ciudades y economías avanzadas. La conjunción de factores como el aumento de los costos, la presión de los aranceles y la irrupción de la inteligencia artificial redefine los mercados laborales, obligando a los actores económicos a adaptarse a un entorno cada vez más desafiante.
Aunque los datos son graves, los expertos citados advierten que aún es temprano para anticipar una recesión. La evolución de la economía dependerá de la capacidad de reacción de las empresas y de las políticas públicas que se implementen para incentivar la creación de empleo y mitigar los efectos de la automatización. Por el momento, la cifra de 956 contrataciones durante la primera mitad del año permanece como advertencia de los retos que enfrenta Nueva York en 2025.