Juicio en Florida contra Tesla: un hacker recuperó evidencia clave de un accidente mortal con Autopilot

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Un hacker permitió recuperar evidenciaUn hacker permitió recuperar evidencia clave en el caso judicial contra Tesla por un accidente mortal en Florida en 2019. (Europa Press)

Un hacker permitió exponer evidencia clave en un caso judicial contra Tesla por un accidente mortal ocurrido en Florida en 2019, en el cual falleció una joven de 22 años y su pareja resultó gravemente herida. El hecho marcó un precedente porque la compañía negó disponer de datos críticos para la investigación, que finalmente fueron hallados por un experto externo y presentados ante el jurado, lo que derivó en una sentencia millonaria contra la tecnológica.

De acuerdo con información de The Washington Post, la familia de la víctima y el sobreviviente enfrentaban grandes dificultades para acceder a los registros electrónicos del modelo Tesla Model S involucrado. La evidencia, denominada “instantánea de la colisión”, mostró cómo funcionó el sistema de Autopilot —tecnología de asistencia a la conducción— en los segundos previos al incidente. A pedido de los demandantes, un hacker especializado logró recuperar esa información a partir de una copia forense del chip del vehículo.

Según The Washington Post, este caso refleja disputas crecientes sobre la responsabilidad de las automotrices y la disponibilidad de datos en accidentes que involucran sistemas de conducción asistida. Además, el veredicto de responsabilidad solidaria contra Tesla es uno de los más cuantiosos dictados hasta la fecha en Estados Unidos respecto a este tipo de tecnología, en un contexto de evaluaciones regulatorias y múltiples demandas similares en curso.

El 25 de abril de 2019, Naibel Benavides León y Dillon Angulo fueron atropellados por un Tesla Model S conducido por George McGee mientras se encontraban junto a su vehículo en Key Largo, Florida, según registros judiciales citados por The Washington Post. McGee utilizaba el sistema Autopilot de Tesla y apartó la vista de la carretera para recuperar un teléfono, lo cual desencadenó el impacto fatal.

El accidente causó la muerte de Benavides León y lesiones severas a Angulo, quien posteriormente inició una demanda civil por homicidio culposo contra Tesla junto con la familia de la víctima. El juicio federal en Miami examinó si el sistema de asistencia Autopilot había alertado adecuadamente al conductor y si la compañía tenía alguna responsabilidad al permitir su funcionamiento en una vía no apta para este modo de conducción.

La causa tomó un giro inesperado cuando, varios años después, los litigantes lograron recuperar información esencial para reconstruir el desarrollo exacto del accidente, información que inicialmente no estuvo disponible para las autoridades ni para las partes involucradas en el proceso.

La evidencia recuperada mostró elLa evidencia recuperada mostró el funcionamiento del sistema Autopilot segundos antes del accidente fatal. (David Paul Morris/Bloomberg)

Según The Washington Post, tras el accidente, los llamados “datos de la instantánea de la colisión” —generados automáticamente por los sensores y cámaras del Tesla— fueron enviados a los servidores de la empresa y eliminados de la memoria del vehículo. Estos datos detallaban con precisión lo que detectaba Autopilot en el momento del accidente, incluyendo la presencia de peatones y obstáculos.

A pesar de múltiples solicitudes formales y encuentros con técnicos de Tesla, los familiares de la víctima y su equipo legal no lograron obtener dicha información durante años. Los argumentos de la compañía sostenían que los archivos no estaban disponibles o habían resultado “corruptos” tras procedimientos estándar de eliminación, según consta en los documentos del tribunal federal del Distrito Sur de Florida.

La recuperación fue posible cuando el experto conocido bajo el seudónimo greentheonly, reclutado por los demandantes, logró acceder al contenido de la unidad de control del piloto automático. Usando herramientas forenses, extrajo datos en un café de Miami, identificando archivos sobre el accidente marcados para eliminación y evidencias de que la compañía los había recibido tras el siniestro.

El jurado dictaminó que Tesla debía asumir el 33% de la responsabilidad en el accidente y fijó el monto de la indemnización en 243 millones de dólares por daños punitivos y compensatorios. Esta resolución se fundamentó, en parte, en la percepción sobre la colaboración de la empresa al proporcionar datos y sobre las capacidades del sistema Autopilot para alertar a los conductores.

Según declaraciones recogidas por The Washington Post, Joel Smith, abogado de Tesla, reconoció errores en la gestión de los datos, aunque negó cualquier ocultamiento intencional: “No creíamos tenerlo, y descubrimos que sí. Y, afortunadamente, lo conseguimos porque esta información es increíblemente útil”, sostuvo ante el tribunal.

El fallo obliga a Tesla a cubrir los gastos derivados de la recuperación de la información, pese a que la jueza Beth Bloom concluyó que no existieron pruebas suficientes para determinar una omisión deliberada de la empresa. Tesla notificó que tiene previsto apelar la decisión judicial, alegando irregularidades procesales.

Tesla negó inicialmente disponer deTesla negó inicialmente disponer de los datos críticos, que fueron hallados por un experto externo y presentados ante el jurado. (REUTERS/Mike Blake)

El caso expone las dificultades para acceder a datos internos de Tesla cuando sus vehículos se ven involucrados en accidentes. La evidencia hallada por el hacker permitió a los peritos recrear un video aumentado donde se muestra cómo la inteligencia artificial del coche identificó peatones y autos estacionados con una antelación significativa antes del impacto.

De acuerdo con el informe citado por The Washington Post, el análisis de los registros encontrados permitió a los peritos señalar posibles deficiencias en la detección y advertencia ante obstáculos, y también abordar debates sobre las condiciones de uso del Autopilot en carreteras para las que no estaba diseñado.

Varias demandas en curso en Estados Unidos, así como investigaciones de organismos reguladores federales, se enfocan en incidentes similares y en la transparencia de las empresas tecnológicas en el resguardo y entrega de información sobre funcionamiento y fallas. El veredicto de Miami ha sido citado por inversores en demandas en Texas y es seguido de cerca por expertos en responsabilidad de producto.

Según datos mencionados por The Washington Post, la tecnología de asistencia al conductor está bajo vigilancia por parte de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), debido a decenas de incidentes reportados en los últimos años. En al menos seis casos recientes, Tesla ha resuelto reclamaciones antes de juicio, mientras que en otros procesos prevaleció ante los tribunales.

El valor de la conducción autónoma completa ha sido argumento de venta relevante para la compañía. De acuerdo con declaraciones públicas del director ejecutivo Elon Musk, la diferencia entre un Tesla “que valga mucho dinero y uno que valga prácticamente nada” radica en el desarrollo de esta tecnología.

El resultado del caso de Key Largo refuerza el planteo de familiares de víctimas y sectores legales sobre la necesidad de acceso transparente a los registros electrónicos que generan las unidades inteligentes. Según abogados de los demandantes entrevistados por The Washington Post, la gestión de los datos por parte de Tesla y la intervención del hacker influyeron en el desenlace judicial.

El caso se mantiene como referencia para procesos futuros en los que se cuestionen sistemas de conducción automatizada. Ejecutivos de la compañía y representantes legales han explicado que los procedimientos internos de almacenamiento y recuperación de información están bajo revisión. Próximas audiencias y juicios similares en California y otros estados anticipan nuevos escenarios para la industria de los vehículos autónomos y para los criterios legales que determinarán la responsabilidad en accidentes como el ocurrido en Florida.

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