La dictadura chavista redobla la presión sobre el Esequibo: pidió a los habitantes alistarse para “defender a Venezuela”

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AME925. DALLA COSTA (VENEZUELA), 25/05/2025.-AME925. DALLA COSTA (VENEZUELA), 25/05/2025.- El candidato chavista Neil Villamizar habla en entrevista con EFE este sábado, en Dalla Costa (Venezuela) (EFE/ Rayner Peña R)

El régimen de Nicolás Maduro activó esta semana un desafiante dispositivo de movilización militar en la llamada Guayana Esequiba —una franja de casi 160.000 kilómetros cuadrados en disputa con Guyana desde hace más de un siglo—, como respuesta a la creciente presión de Estados Unidos en el Caribe.

En un video difundido este jueves por Venezolana de Televisión, el gobernador chavista del autoproclamado estado 24, el militar Neil Villamizar, hizo un llamado directo a los habitantes: “Les pido alistarse para defender a Venezuela ante las ‘amenazas’ de EEUU”.

Comenzarán “jornadas de alistamiento en las plazas centrales” de municipios como Gran Sabana y Sifontes. Tumeremo, capital de este último, ha sido nombrada como el “asiento” de los poderes públicos de Guayana Esequiba, “hasta tanto se alcance una solución práctica y mutuamente aceptable” con Guyana, recordó el funcionario, aludiendo a la legislación venezolana vigente en la materia.

Villamizar lanzó una andanada contra Washington, acusándolo de pretender manchar la imagen de Nicolás Maduro, vinculándolo con “carteles fantasmas, ideados solamente en mentes perversas”. Ante esa supuesta provocación, convocó a los esequibanos a manifestarse con “unidad popular” en favor del “gran proyecto nacional”.

“Pretenden traer buques frente a nuestras costas en una actitud provocadora, una actitud de intimidación, pues no tendrán ningún eco (...) De manera que vamos a acompañar desde la Guayana Esequiba, el estado número 24, el estado que también ratifica la voluntad de soberanía e independencia de este pueblo patriótico”, expresó.

El chavismo lanzó una campañaEl chavismo lanzó una campaña nacional de alistamiento (AP Foto/Ariana Cubillos)

La acción, lejos de ser aislada, cobra sentido dentro del despliegue militar sin precedentes de Estados Unidos en el Caribe. Washington ha enviado más de 4.000 marines, junto con destructores Aegis, un submarino de ataque nuclear, aviones de reconocimiento y buques de guerra, en el marco de una operación regional contra los cárteles del narcotráfico, catalogados por EEUU como “organizaciones terroristas extranjeras”.

El gobierno de Trump ha forjado una coalición internacional que incluye a Guyana, Argentina, Paraguay, Ecuador y Trinidad y Tobago, entre otros, para enfrentar el narcotráfico en el Caribe, destacando que “por primera vez en la era moderna” están “verdaderamente a la ofensiva” contra los carteles.

Desde Caracas, la respuesta no se hizo esperar. Maduro afirmó que se trata de una amenaza clara “en violación de tratados internacionales”, calificó la acción como un “imperialismo desfasado” y ordenó el despliegue de 15.000 soldados en la frontera occidental así como la formación ciudadana con milicias civiles. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, rechazó con dureza las acusaciones y calificó como “absurdas e inmorales” las imputaciones de que involucran a militares venezolanos con el narcotráfico.

Este escenario se ve enriquecido por el telón de fondo del conflicto de Guayana Esequiba, donde el territorio no solo es objeto de una disputa diplomática, sino también vívido escenario de presencia criminal. Investigaciones recientes de InSight Crime denunciaron ataques a embarcaciones guyanesas desde el lado venezolano y el avance de “sindicatos” vinculados al régimen, que controlan redes de minería ilegal, traslado ilícito de mercaderías y presencia armada en regiones fronterizas.

Nicolás Maduro (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)Nicolás Maduro (REUTERS/Leonardo Fernandez Viloria)

La disputa territorial, cuya resolución está pendiente en la Corte Internacional de Justicia, se ve cada vez más militarizada y permeada por intereses extractivos. Venezuela creó el polémico Arco Minero del Orinoco y mantiene vínculos privilegiados entre actores estatales y organizaciones criminales, lo que atiza la complejidad geopolítica en la franja que reclama con insistencia.

El despliegue estadounidense, en este sentido, no se reduce a una operación antidrogas convencional. Dentro de la estrategia del Comando Sur, que abarca la región latinoamericana y parte del Caribe, se encuadra la lucha contra el narcotráfico, control de espacios estratégicos y contención de influencias como la china o rusa.

Para Maduro, la movilización en Guayana Esequiba cumple múltiples propósitos: es una maniobra de reafirmación soberana, un instrumento de legitimación interna del poder y un llamado a la militarización ciudadana en un contexto donde la economía se desmorona y la oposición civil es sofocada.

La escalada de tensión colocó a Guayana Esequiba como epicentro de una confrontación multidimensional: diplomática, militar, criminal y política. En ese cruce, la población local —a menudo invisibilizada— queda atrapada entre narrativas nacionalistas, militarismo populista y disputas transnacionales por recursos naturales y legitimidad.

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